La falta de credibilidad política y la debilidad económica de Chipre constituyen un grave obstáculo para la gestión semestral europea, según fuentes diplomáticas. Sus conflictivas relaciones con Turquía, debido a la falta de voluntad mostrada por Nicosia en las conversaciones para la reunificación de la isla, tampoco permitirán avanzar en las negociaciones de adhesión de este último país a la UE, han añadido las citadas fuentes.
Esta es la primera ocasión en que un país que ha pedido el rescate financiero asume la gestión de la UE, con las implicaciones que conlleva la paradoja de que sea un Gobierno que ha fracasado económica y políticamente en su país dirija los asuntos europeos.
La situación es especialmente compleja porque en paralelo a la petición de ayuda a la UE, el presidente chipriota, Demetris Chistofias, intenta obtener un préstamo financiero de Rusia o de China para que el Gobierno no quede sometido a las estrictas exigencias europeas para la concesión de ayuda.
Chipre ya recurrió el año pasado a Rusia para obtener un préstamo de 2.500 millones que ha evitado hasta ahora la quiebra del país y de su sector bancario. Chipre necesitará ahora una ayuda mínima de 10.000 millones para sanear el sector bancario y para evitar la suspensión de pagos del país, según las estimaciones de los expertos.
El Gobierno chipriota ha justificado que busque prioritariamente la ayuda de Rusia para sus problemas financieros en “las estrechas relaciones existentes entre Rusia y Chipre”. “Es normal que un Gobierno intente buscar un préstamo alternativo para no quedar sometido a estrictas condiciones”, ha argumento el viceministro de Asuntos Europeos, Andreas Mavroyiannis, en relación a las contrapartidas de ajustes y reformas bancarias y económicas que impondrá la UE por su ayuda.
Chipre constituye en la práctica un paraíso fiscal y la punta de lanza de la penetración financiera rusa en la UE, tiene el impuesto de sociedades más bajo de los Veintisiete (10%) y sus bancos históricamente se han caracterizado por ser poco estrictos sobre la procedencia de los fondos de sus clientes.
El Gobierno chipriota aspira durante este semestre a impulsar las negociaciones sobre el marco presupuestario de la UE para el periodo 2014-2020, los dos reglamentos que faltan del sistema de gobierno económico y la nueva legislación europea para crear una unión bancaria.
“Los temas son muy complicados. Vamos a ver qué es posible hacer teniendo en cuenta las dificultades”, ha señalado el viceministro de Asuntos Europeos, Andreas Mavroyiannis, rebajando cualquier expectativa de lograr un avance durante el semestre al presentar en Bruselas las prioridades europeas de su Gobierno.







