La posible candidatura de Urkullu ha ganado fuerza, después de meses de especulaciones que barajaban cuatro nombres como posibles aspirantes: Josu Erkoreka, portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, la eurodiputada Izaskun Bilbao; Jokin Bildarraz, exalcalde de Toloa, y Andoni Ortuzar, presidente del partido en Vizcaya. Sin embargo, personas del equipo de Urkullu han desmentido a este diario que vaya a ser el candidato, porque generaría, dicen, más problemas que beneficios al tener que dejar la presidencia en caso de ser investido lehendakari cuando apenas llevar tres meses en el cargo. No sería una situación excepcional, porque en 1980 el entonces presidente peneuvista, Carlos Garaikoetxea dejó su cargo en el partido al ser investido lehendakari.
PSE y PP dan por seguro que Urkullu encabezará las listas peneuvistas al tratarse del líder más cualificado para plantar batalla a la izquierda abertzale, que amenaza con arrebatarles la hegemonía del nacionalismo vasco. Los socialistas dicen que a un año escaso de los comicios, el PNV está obligado a buscar un candidato con tirón porque se juega la vuelta a Ajuria Enea tras una legislatura en la oposición. Un hipotético adelanto electoral a noviembre de este año acortaría aún más los plazos para “vestir” a otro candidato.
Cambios en el partido
La cuenta atrás comenzó el pasado sábado 24 con la renovación de las ejecutivas territoriales, cuyos presidentes se incorporan al Euskadi Buru Batzar (EBB) que debe proponer a las bases su candidato. Joseba Egibar repite al frente del partido en Guipúzcoa en representación del sector más soberanista, aunque pierde influencia con la sustitución de Iñaki Gerenabarrena por Xabier Agirre en Álava. El hombre de confianza de Urkullu, Andoni Ortuzar, en Vizcaya, y Manu Aierdi, en Navarra, completan la nueva dirección territorial. El EBB no tiene fijado un plazo para proponer su candidato a lehendakari a las bases (pueden presentar otros alternativos) pero una vez que lo haga se abre un periodo de 45 días para que el partido se pronuncie.
La pluralidad política de la sociedad vasca hace prácticamente imposible la mayoría absoluta de ningún partido. El PNV se ha mantenido en Ajuria Enea durante 30 años gracias a sus gobiernos de coalición con los socialistas en la etapa de José Antonio Ardanza como lehendakari, y a la abstención o el apoyo de Batasuna para gobernar en solitario en la etapa Ibarretxe.
Ibarretxe volvió a ser el candidato más votado en los comicios de 2009, pero la alianza PSE-PP, que por primera vez sumaron más escaños que los nacionalistas por la ausencia de la izquierda abertzale, ha permitido a Patxi López gobernar en minoría durante toda la legislatura con el apoyo externo de los populares. Urkullu haría más sencillo un pacto con los socialistas, y con ello la reedición de los gobiernos de coalición, siempre que él fuera el lehendakari.







