Este reconocimiento de los propios eurodiputados aparece en una resolución discutida y votada este jueves en la que se aprueba aumentar el presupuesto de la Eurocámara un 1,9% para el próximo año, en línea con el aumento de la inflación. Tras este incremento, que en términos reales supone una congelación, el Parlamento Europeo dispondrá en 2013 de un presupuesto de alrededor de 1.760 millones de euros.
Los eurodiputados son conscientes del derroche que supone para las arcas comunitarias, financiadas en gran parte por las contribuciones de los estados miembros, el hecho de que el Parlamento disponga de tres sedes. La 'oficial' está en Estrasburgo, donde se reúnen una vez al mes para celebrar los plenos. Pero casi toda la actividad diaria (incluidas las comisiones) se celebra en la sede de Bruselas, mientras que la de Luxemburgo es utilizada para albergar la secretaría general, es decir, las oficinas administrativas.
La decisión de unificar toda la actividad de esta institución en una sede no corresponde a la Eurocámara. Son los estados miembros quienes deben decidirlo y aprobarlo en el Consejo Europeo mediante un complejo procedimiento que requeriría la modificación de los actuales Tratados y por tanto un voto unánime.
Francia es el principal defensor de que el Parlamento Europeo tenga su sede en Estrasburgo por motivos económicos obvios. Esta ciudad, de apenas 280.000 habitantes, recibe cada mes a miles de visitantes cuando tiene lugar el pleno, generalmente durante tres o cuatro días. Un eurodiputado reconocía esta semana que es "una vergüenza" lo que ocurre en esta ciudad durante ese periodo porque "los hoteles, los comercios y restaurantes se aprovechan de esa llegada masiva de gente para disparar los precios".







