El detenido, que según la fiscalía local ha confesado el delito, es Giovanni Vantaggiato, de 68 años, propietario de un depósito de carburante en la localidad de Copertino (Lecce). Según han filtrado los investigadores, que interrogaron al hombre durante todo el día, su objetivo habría sido eltribunal de justicia de la ciudad sureña, que está a 200 metros de la escuela, contra el que habría querido vengarse. Al parecer, el detenido había denunciado a una persona por estafa y, pese a que el tribunal había dictado una sentencia a su favor, el acusado no le habría pagado la indemnización. Por esta razón se las traía con el tribunal de justicia. Ahora está acusado de masacre con el agravante de terrorismo.
Las imágenes grabadas por una cámara de seguridad instalada en un quiosco situado frente a la escuela han sido claves para llegar hasta Vantaggiato. Analizando el vídeo, los investigadores habrían observado el paso reiterado por la zona de un Fiat Punto propiedad del detenido. El titular del vehículo se correspondía bastante con el hombre que aparecía en las imágenes, captado al parecer en el momento de pulsar un mando a distancia que activó el explosivo. Una vez en la comisaría, el detenido habría mentido sobre un diálogo que mantuvo con su esposa y que los investigadores ya habían grabado. Por otra parte, en una escena del mismo vídeo, hasta ahora desconocida, aparecería otro vehículo de la familia de Vantaggiato.
Angelo Rampino, director de la escuela, había repetido decenas de veces que el centro no tenía nada que ver con el atentado, a pesar de que numerosos agentes la estuvieren registrando. En el pasado el director había tenido problemas con la justicia, por los que ya fue condenado, y en esta ocasión, aunque no tuviera nada que ver con el atentado, ha sido apartado del cargo.
El miércoles por la tarde, antes de que se supiera del arresto, Antonio Manganelli, jefe nacional de la policía, había dicho que "mafia y anarquistas no tienen nada que ver" con el atentado. Por otra parte, los mafiosos detenidos de aquella región habían enviado curiosamente una corona de flores al funeral de la joven Melissa, un código bastante claro para decir que ellos no tenían nada que ver. "La mafia usa dinamita, no bombonas", afirmaron los investigadores.







