Por ello, apostó por no dar una imagen de debilidad, subrayando que todos los vocales están haciendo un esfuerzo importante para elegir a un presidente, aunque de momento no han sido capaces: "Hay que hacerse autocrítica, es un proceso largo, complicado, no es fácil y hay muchísimos candidatos muy buenos, de muchísimo prestigio, pero si comparamos con la elección de Carlos Dívar que se hizo en 45 minutos, tenemos que reconocer que algo estaremos haciendo mal", ha asegurado Robles. Además, hcriticado "que hay un cierto interés político de poner el foco en problemas como es el Consejo del Poder Judicial, para no afrontar el verdadero problema que tiene la administración de justicia que es la escasez de medios".
Una elección lenta y costosa
Fracaso sin paliativos. El pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) tampoco fue ayer capaz de elegir al nuevo presidente del órgano de gobierno de los jueces. Dos días de debate, 14 horas de reuniones, una treintena de candidatos y decenas de votaciones no han bastado para alcanzar un acuerdo. La portavoz, Gabriela Bravo, anunció a las 21,30 horas que el pleno se reanudará el martes 17.
La falta de acuerdo tras dos días de cónclave (de aquí no nos vamos hasta que elijamos al nuevo presidente, decían algunos el martes) ha dejado en evidencia la politización de los vocales; el pulso por el reparto de poder entre camarillas, y la injerencia de Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, para evitar la elección antes del mes de septiembre y sacar así adelante sin sobresaltos una reforma del consejo que lo convierte en un órgano testimonial.
El boicoteo de algunos vocales, que el lunes votaron en blanco para hacer más difícil la mayoría (en alguna de las votaciones se contabilizaron cinco), y la propuesta lanzada ayer por “los vocales de Gallardón” para que fuesen necesarios 13 votos y no 12 para elegir al presidente complicaron aún más las deliberaciones.
El argumento utilizado fue que la Ley del Poder Judicial establece que los tres quintos necesarios para la elección lo son sobre los 21 miembros del pleno (20 vocales y el presidente), lo que obligaría a una mayoría de 13, y no sobre los veinte vocales que componen el pleno al no tener presidente (mayoría de 12). Una cuestión que no plantearon el martes pese a las numerosas votaciones y las ocho horas de debate, y que evidencia las maniobras para evitar el acuerdo. La propuesta fue rechazada, pero para entonces la discusión había consumido la sesión de la mañana.
La tarde no transcurrió mejor. El pleno se reanudó a las 16,30 horas, a las 20,15 horas los vocales pidieron un refrigerio (mucha Coca-Cola ligth) y una hora después llegaron a la convicción de que el acuerdo era imposible y se marcharon a casa. Gabriela Bravo, la portavoz, dijo tras levantarse el pleno que los vocales “siguen trabajando intensamente. Entiendan que es un proceso complejo en el que estamos analizando las trayectorias y los currículos de muchos magistrados. Los candidatos son todos de una altísima talla jurídica y gran prestigio, y todos reúnen méritos para asumir la presidencia”.
Bravo dijo que habían manejado entre 20 y 30 candidatos, pero fue incapaz de cuantificar el número de votaciones. Preguntada por la imagen que están trasladando a los ciudadanos, se escudó en los dos años que PSOE y PP tardaron en ponerse de acuerdo para renovar el CGPJ. “Nuestra voluntad es nombrar a un presidente lo antes posible. Creo que la sociedad lo puede entender”.
Varios vocales expresaron su vergüenza por la imagen pública que están dando, enredados en una disputa sin fin, cuando el interés de los ciudadanos se centra en los recortes anunciados por el presidente Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados. “¿Qué va a pensar de nosotros la gente?” dijo a este diario uno de los vocales en el receso del mediodía.
Hasta el martes los vocales celebrarán reuniones privadas con la intención de alcanzar un acuerdo previo que permita retomar el pleno con la certeza de que el espectáculo de estos dos días no se repita.







