El fugaz descenso del Estu ha durado sólo 38 días. Los estatutos de la ACB establecen que si uno de los dos clubes que se han ganado el ascenso tienen que renunciar, sus plazas serían ocupadas por los equipos descendidos. El Canarias es el primero que lo ha hecho y su lugar lo llenará el conjunto colegial, penúltimo clasificado. Si el Menorca, el otro ascendido que también pasa apuros para cumplir los requisitos, tampoco pudiera consumarlo, se quedaría el Valladolid.
Ayer expiró el plazo para que el Canarias presentara la documentación para jugar en la Liga Endesa y, tal como había anunciado días atrás, no pudo hacerlo. No ha podido reunir los 3 millones de euros más IVA del canon ACB y los 1,5 millones del fondo de regulación de ascensos y descensos. Ganaron mil batallas en la cancha, pero perdieron la de los despachos.
Desde el club canario aseguran que, pese a la decepción, seguirán en su empeño de alcanzar la Liga Endesa en el futuro. "Tras un paso atrás, cogeremos impulso y veremos los errores que hemos cometido. Tenemos que intentar pelear por el ascenso el próximo año o el otro o el siguiente. Vamos a intentarlo porque nos merecemos estar en lo más alto", explicaba el presidente Félix Hernández.
El Estu, que llevaba casi 40 días de incertidumbre sobre la competición en la que iba a jugar, ya puede planificar el futuro. Tras superar un concurso de acreedores y con el apoyo de Asefa, tiene un plan de viabilidad. Sólo falta no repetir los errores de las últimas temporadas para evitar sufrimientos.







