Se esté más o menos de acuerdo con cualquiera de estas teorías, lo que está claro es que cuando llega la primavera comienzan los nervios, las tensiones y los partidos a brazo partido, tanto por la conquista de títulos como por la salvación de categoría. Al respecto de este último caso, ayer tuvimos dos grandes ejemplos en Santander y Gijón.
En el Racing-Granada y en el Sporting-Zaragoza había mucho en juego, pero ya no sólo la permanencia o descenso de la máxima categoría del fútbol español, sino lo que es más importante en estos tiempos, cantidades económicas muy necesarias (derechos de televisión, reparto de las quinielas…), que en el caso de algunos clubes puede suponer su supervivencia o su desaparición.
En el plano futbolístico, los mejores parados fueron el Granada y el Zaragoza. El equipo de Abel Resino, tras su victoria en Santander, ha dado un paso de gigante y se mantiene lejos del descenso y el conjunto de Manolo Jiménez, con su victoria sobre el Sporting, se acerca un poquito más al objetivo de quedarse en Primera. ¡Quién se lo iba a decir hace un mes!
Situaciones económicas críticas
Lejos de lo que ocurre sobre los terrenos de juego, la tensión también está en los despachos y en el día a día de los clubes. Las vías de financiación son cada vez menores ylas deudas se acumulan a un ritmo vertiginoso, lo que pone la soga al cuello en más de una entidad. Es el caso del Racing, donde la falsa aventura de Ali Syed ha dejado un club descabezado, con unas deudas asfixiantes y una entidad que parece ir a la deriva. Su caída a la División de Plata es catalogada por muchos como la tumba deportiva de un histórico.
Si cambiamos Ali Syed por Agapito Iglesias, la situación es muy similar a orillas del Ebro. Un presidente y máximo accionista al que nadie quiere, que ha acabado con prácticamente todo el patrimonio del club maño a través de una gestión nefasta y que tiene a un equipo acostumbrado a ganar (unaRecopa, tres Copas del Rey y una Supercopa en las dos últimas décadas) sumido en la más absoluta tristeza. La permanencia en Primera se antoja vital para continuar con su andadura, aunque hay quienes dudan de que ni por esas…
Ocho jornadas por delante para saber quién se queda y quién se va. Tiempo suficiente para subsanar errores, pero durante el que los mismos resultan prácticamente definitivo. Tras este tiempo vendrán las alegrías y los dramas, deportivos e institucionales. Ahí nos daremos cuenta de la verdadera dimensión que el fútbol tienen en ésta nuestra sociedad.







