Negredo marcó el gol de un Sevilla que cerca estuvo de liarla. Marc González marcó el gol del empate. Stanford Bridge decidirá el duelo entre Inter y Chelsea que terminaron 2-1 para los italianos.
Un partido a diez grados bajo cero en un estadio para 85.000 espectadores pero con únicamente 18.000 en la grada. Gélido, no tiene otra definición. Menos mal que el césped era artificial, porque con la nieve que había en moscú hubiera sido un auténtico barrizal en el que la práctica del fútbol hubiera resultado poco más que imposible.
Los hispalenses se hicieron bien al terreno de juego y dominaron el encuentro, ante un CSKA de Moscú que lleva dos meses parados, ya que en invierno la liga rusa no se disputa debido a las temperaturas y la nieve. Se notó al CSKA falto de físico, lo que pudo aprovechar el equipo de Manolo Jiménez para dar la puntilla a la eliminatoria. Sin embargo, tras el 0-1 marcado por Negredo el equipo sevillista pareció conformarse con el resultado y pudo terminar pagándolo muy caro.
El CSKA, a pesar de estar flojo físicamente, no quiso dejar escapar su oportunidad y trató de aprovechar las facilidades defensivas que le dio el Sevilla al final. Menos mal que los moscovitas no estuvieron acertados. A pesar de ello, el equipo de Nervión hizo un partido bastante sólido en faceta defensiva, lo que le permitió salir con el balón controlado y hacer daño al rival.
Una vez más fue la picardía y habilidad de Navas la que permitió al Sevilla ser más incisivo en ataque y llegar con más peligro a la portería rival. Una gran jugada suya terminó en asistencia para que Negredo marcara el primer gol del partido. Hasta ahí todo correcto y sobre el guión. Lo que no esperaba nadie era que el Sevilla se conformara sólo con esa mínima diferencia. Así, el CSKA que lo intentó, logró empatar en la segunda parte con golazo desde fuera del área del ex-bético y ex-realista Marc González.
De modo que, la eliminatoria se decidirá el día 18 en el Sanchez Pizjuan, para lo cual desde el Sevilla ya se están calentando motores.
Mourinho pudo con Ancelotti
El gran morbo de la jornada estaba en Milán. San Siro acogía el duelo entre dos entrenadores que saben lo que es estar sentado en el banquillo local, eso sí uno entrenando al Inter y otro al Milan. El país dividido, entre los interistas y los seguidores de Antelotti. Olía a derbi, aún sin serlo, además porque Mourinho se volvía a ver las caras con el todopoderoso Chelsea que él mismo había creado.
El partido se le puso de cara muy rápido al Inter. Un barullo dentro del área fue aprovechado por Milito que remató muy bien dentro del área para colocar el primer gol del partido. Era el minuto dos y el tanto sirivió de psicológico para un Inter que vería con el paso de los minutos en la primera parte, cómo el Chelsea le arrebataba el balón y se hacía dueño del partido.
Fruto de ese dominio que continuó en la reanudación, Kalou marcó el gol del empate. El partido se equilibró, pero todavía quedaba por pasar la jugada más desgraciada del encuentro. El cancerbero inglés Peter Cech cazó un balón por alto, pero al caer la rodilla le hizo crack. El portero cayó lesionado, y es muy probable que no vuelva a jugar en lo que resta de temporada, ya que previsiblemente tenga roto el ligamento cruzado anterior.
Hilario, portero suplente del Chelsea, saltó al campo sin calentar, y nada más salir recibió el segundo gol del Inter de Milán. Cambiasso se aprovechó de varios rebotes en el área rival para empalar un buen disparo raso desde la frontal del área. El Chelsea trató de reaccionar, pero el partido terminó decantándose del lado del Inter de Mourinho, que tendrá que defender una mínima renta en Stanford Bridge ante un Chelsea que si gana por la mínima (0-1) estará en cuartos de final.



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