
Logró su primera victoria como piloto rojo tras una carrera perfecta. Atacó para pasar a Massa, cuidó sus neumáticos detrás de Vettel (retrasado por una avería) y demostró en las últimas vueltas un ritmo increíble.
Fernado Alonso consigue la victoria en su debut con Ferrari. Su compañero de equipo, Felipe Massa, y el piloto de McLaren Lewis Hamilton, completaron el podio. Sebastian Vettel, con problemas en el escape de su Red Bull, sólo pudo ser cuarto.
Con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, Fernando Alonso se encaramó a su F10, miró al cielo de su agüela María, levantó los brazos y gritó con la rabia de un campeón en busca de su destino. De un hombre dispuesto a marcar una era con Ferrari y que ayer puso la primera piedra con una victoria perfecta, de gran maestro de las carreras.
El asturiano preparó su adelantamiento en la primera curva a Massa en las dos vueltas de instalación antes de colocar su coche en la parrilla, frenando con 160 kilos como si le fuera la vida en el intento. No se cebó detrás de Vettel para no destrozar sus ruedas, le atacó cuando vio que tenía problemas y, después de pasarle, nos dejó una serie de final de vueltas galácticas, en las que dijo al mundo quién es el jefe.
De hecho, mostró con su atracón entre la 35 y la 45 que hasta habría podido intentar ganar al soberbio alemán de Red Bull incluso sin sus problemas en el motor. Hasta diez veces rodó por debajo de dos minutos. Desde el 1:59.477 hasta el extraordinario 1:58.287 con el que marcó la vuelta rápida en carrera, un segundo y medio más veloz que la de su compañero de equipo, Felipe Massa.
Y si en ese momento que la pista estaba perfecta de goma el ovetense pudo correr tanto fue porque supo gestionar sus compuestos en todo momento. Cuando puso los duros renunció a hacer un vueltón de salida de boxes (como hizo Felipe) para tenerlos a punto de caramelo en el tercio final de carrera. Además, su idea de parar antes que nadie le sirvió para recortarle dos segundos al alemán, que con blandos se había mostrado imbatible y estaba 5,5 segundos por delante antes de la primera y única detención. Desde ese momento, el F10 empezó a acortar distancias con su gran rival. Hasta que llegó el problema del escape del alemán, la pérdida de rendimiento del motor (posiblemente por una bujía defectuosa) y su rodilla hincada ante los coches rojos.
También le pasó Hamilton, que fue deprisa en la segunda mitad de carrera después de perder comba con Rosberg al comienzo. Una buena noticia para el nuevo líder del Mundial, que tendrá en el sonriente piloto germano un durísimo rival por el título. También en Massa, pero el brasileño cometió el error de cambiar los reglajes de su coche para batir a su compañero en calificación, y eso le perjudicó al final en carrera.
Detrás, Michael Schumacher resistió sólo con su casco rojo y su aplomo el acoso de un campeón sin sal, Jenson Button. Nunca llegó a intentar salir de su aspiración. Sobre idénticos coches, Lewis sí que dio impresión de acosar a Rosberg antes de su primera parada.
Jaime Alguersuari terminó 13º después de ganar tres posiciones en la salida y contener a su compañero Buemi con una táctica arriesgada, a dos paradas. Se sintió físicamente mucho mejor que en 2009. Y Pedro de la Rosa sufrió una avería hidráulica cuando optaba a la duodécima plaza. Iba entonces muy deprisa por saber cuidar sus compuestos. Como Fernando, al que su ex compañero define de maravilla: "Sabe escuchar muy bien al neumático, es una de sus virtudes. Cuándo atacar y cuándo no. Es un Mundial para pilotos como él".



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