
Existen y corren como la pólvora dudas y rumores sobre la existosa trilogÃa Millenium, primordialmente ahora que la prensa danesa tras una entrevista con la viuda del autor, Eva Gabrielson, ha constadado que su participación en los 3 libros de Stieg Larsson fue de algo más que el de simple correctora.
"No sólo hacÃa las revisiones de los borradores", ha afirmado Gabrielsson al diario 'Politiken'. Y la caja de los truenos ha estallado. "Es muy difÃcil entender qué es lo que escribió únicamente Stieg y qué es de su lenguaje". Y ya muchos han querido ver en sus palabras como un intento por reivindicar su más que colaboración en la trilogÃa.
Lo cierto es que con esta entrevista Gabielsson contradice a lo afirmado anteriormente cuando aseguró que su labor fue la de simple correctora de los escritos de Larsson.
Parece que la batalla por los derechos del autor, de los que Grabielsson no ha recibido ni parece que por ahora vaya a recibir ni un céntimo, ha pasado a otra esfera: la de la credibilidad del autor.
A las palabras de la compañera durante 30 años de Larsson se suman las declaraciones del que fuera durante años su jefe, Anders Hellberg, en las que manifestó sus dudas sobre la autorÃa de Millenium, porque según su opinión, Larsson "utilizaba siempre un lenguaje muy pobre", ordenaba "incorrectamente" las palabras y mostraba una sintaxis "completamente enloquecida". Para Hellberg, la verdadera autora de la 'gallina de los huevos de oro' es Gabrielsson.
Pero si Hellberg deja a la altura del betún al que fuera su empleado, peor es la opinión de uno de sus mejores amigos, el también periodista Kurdo Baksi. En su recién publicado libro 'Mon ami Stieg Larsson', éste afirma que Larsson no era un buen periodista, que se inventaba la mayorÃa de las entrevistas y escribÃa textos partidistas.
Sin embargo, parece ser uno de los pocos cercanos al escritos que tiene claro que Larsson sà es el autor de la trilogÃa y ha calificado de "absurdo" la conspiración creada alrededor de la figura del que fuera su amigo.
Su editora, Eva Gedin, también ha querido dejar de lado dichas acusaciones y afirma que cuando Stieg llegó a la editorial con su manuscrito en la mano, no tuvo ninguna duda de que era su autor. "Decir lo contrario es una tonterÃa", añade.
Sea como fuere, Gabrielsson, que desde que falleciera Larsson lucha por hacerse con una parte de la correspondiente y multimillonaria herencia del escritor, vuelve a estar en el ojo del huracán a costa de probablemente una de las trilogÃas más leÃdas de la historia.
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