Alguien dijo que “la patria es el último refugio de los bribones”. Es la síntesis de que cualquier ser ruin e indigno podía acudir a un escudo-protector para encontrar impunidad a sus villanías. Los tiempos van cambiando y el concepto de patria, también. Ahora, sólo nos van quedando los bribones. Los de antes y los nuevos que, con el concepto de patria revisado, van encontrando “otras patrias” en las que solapar sus fechorías aprovechando los mismos fundamentos que antaño. Bribones hay muchos, pero pondremos nuestra atención en aquéllos que por su influencia y por la dificultad de su erradicación los hacen más peligrosos. Pueden ser:
a)Político-Institucionales.- Son aquéllos que se aprovechan de su poder y viven a costa de los ciudadanos. Alcanzan un importante influjo en ámbitos trascendentales de la sociedad. Aparecen como poderosos y casi inaccesibles. Se encuentran investidos de un poder que les sirve como escudo. A manera de refugio-parapeto. Intervienen en todos aquellos asuntos que les reporte cualquier rédito o beneficio. Son taimados y, hasta no tener la seguridad de un buen resultado, suelen actuar mediante personas interpuestas para no verse “salpicados” si las cosas no salen bien. Todo con cargo a los ciudadanos. Pueden perpetrar cualquier tipo de barrabasadas pero, eso sí, su actuación aparecerá avalada por el salvoconducto del
interés general y la sociedad carece de medios para eludir y desterrar estas prácticas. De un lado, la legión de “asesores” con cargo al presupuesto; las empresas creadas en torno a la Administración a las que se “derivan” importantes recursos económicos que revierten en los propios políticos y/o a sus partidos que han decidido la “ayuda al programa”, “la subvención al proyecto”, etc. De otro lado, la asfixia normativo-tributaria a que someten a loscontribuyentes, la voracidad recaudatoria en todos los órdenes, el régimen sancionador, el afán intervencionista con el que encorsetan la vida de los ciudadanos. Todo ello, adobado de arrogancia y prepotencia olvidando su obligación de estar al servicio de los ciudadanos y no al revés. Finalmente y, ya en otro plano, la corrupción, como forma genérica de definir determinadas conductas que comprenden, entre otras, malversaciones, cohechos, tráfico de influencias, fraudes, prevaricaciones, etc., que en muchas ocasiones se tarda en descubrir y, cuando se logra, los implicados gozan de trato y privilegios desconocidos para el resto de ciudadanos.
b)Mediáticos.- Pueden ser públicos o privados. En origen, tienen importantes diferencias: Procedencia de los recursos, obligaciones de los de titularidad pública, etc. Esa es la teoría. Cuando se entregan a la innoble práctica de la bribonería, son parecidos. Convertidos en lobbys contaminan la opinión pública en beneficio de intereses concretos, a menudo ocultos y la mayoría de las veces inconfesables. Se aprovechan de los incautos y bienintencionados consumidores de información para crear opinión. Tergiversan, manipulan y mienten. Son profanadores de la verdad y estafadores de la información. Para alcanzar sus fines se valen de disciplinados lacayos que desempeñan la hoy innoble función de vasallaje con sus no menos innobles amos. Son serviles con los bribones institucionales.
c)Particulares.- La mayoría son víctimas de las bribonerías de los citados en los apartados a) y b). Procuran no verse afectados, pero no lo consiguen. Lo consideran como un mal ineludible y consienten resignados. Sin embargo, una parte de ellos, mínima, son especialmente indignos. Tienen pocos escrúpulos a la hora de traicionar o ser instrumento de manipulación. Colaboran para obtener beneficios ilícitos. Los bribones poderosos saben manejarlos con astucia.
Luis M. Antoñana Moraza

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