Cuando hablamos de que en España hemos engullido, todos, muchos créditos durante el boom inmobiliario, impagables ahora, parece como si la culpa de que la Hacienda Pública española no sea solvente y se encuentre en la actualidad en quiebra, es de los pobrecitos especuladores de al lado de mi casa, que se “corrían” de gusto cada vez que vendían el piso más y más encarecido, cada dos años.
Nada más lejos de la realidad. En problema actual en este País, aparte de la apropiación del poder por parte de unas oligarquías de Partidos, corruptas hasta el tuétano, es que hemos llegado a esta insostenible situación financiera porque durante la burbuja provocada por la expansión crediticia y el despegue inmobiliario, el ente público creció imparablemente mientras que, cada año que empeoraba la crisis no reconocida desde el 2007, el gasto continuó creciendo, desajustándose alarmantemente a los ingresos. El sector público se hizo “vividor” e incrementó inabordablemente su gasto, su número de funcionarios, a gentil cuenta de subir indecorosamente los tributos y aumentar la deuda. ¡Así nos encontramos!.
Muchos, sin oficio ni beneficio, se “enchufaron” en partidos políticos y ¡a vivir!. Crearon una estructura económica descentralizada, foso de despilfarro cuando no de latrocinio, una tragantucha voraz y hoy rebelada al Gobierno del Estado; así como una superestructura ideológica para la cual, el partido, era el tótem y el centro de la vida política, debiéndose sólo a él con fidelidad y servidumbre. Mientras que el ciudadano quedaba relegado a funcionario por un día para irles a refrendar su pomposa “lista” concluida, a veces y con “tortas”, incluso con personas al borde de la delincuencia o que habían tenido que ver con la justicia.
Hoy ya nadie les para. No saben vivir sino del favor y de la saca pública. Y no hay dinero. Y ¿qué han inventado? : Robar ya todo el resto de los ahorros en cartilla de una vida y acabar sacrificando a la clase media, después de haber dejado en el campo santo a la baja, sin lápida y sin vergüenza.
Estos sinvergüenzas, y no el señor Nicasio del pueblo que le compró un piso a su hija para revenderlo posteriormente, son los delincuentes que han asaltado el país, expoliándolo, que jamás han trabajado por él y sólo para ellos y por el poder. Estos malhechores han asaltado un mundo esforzado para transgredirlo en descomposición y bancarrota, llevando a la miseria a una hacienda que la comenzaron a construir, con tanto cariño y afán, trabajadores y abuelos nuestros que la levantaron desde sus inicios agrestes y primitivos, reventándoles hoy toda la cartera. Esta es la verdad, y el crudo retrato de la pobreza y miserabilidad actual.
Ha salido ya el alma de atracador que llevan muchos en la partitocrácia. Todo un tiempo en el que se ha pergeñado un modelo reproducido para delinquir con actividad de robo a mano armada. ¡Agarren las carteras!. Sobre todo cuando llegan los señoriítos hechos un pincel a cuenta de una sociedad arruinada. Sin atracar un banco solitario en el lejano Far West, pero por ahí va senda del señorío. Hartos estamos ya de que nos desvalijen hasta los ahorros escondidos en el plumón de la habitación de la bisabuela, hasta en ese lugar buscan para llevárselo todo.
No sé si habrán aprendido desde pequeños el tema de llevárselo crudo, afanado a pobrecitas personas que no tienen ni para arreglarse la dentadura. Pero tiene experiencia. ¿Dónde la apretujaron?. ¡He ahí la cuestión!.
Son políticos despreciados por una sociedad que les ha “junado” de su incapacidad y egoísmo para absorber todo lo último en reserva del ciudadano; dando el palo final a los casi ya desposeídos por ellos mismos, lentamente y cruelmente mientras les adormecían. Una sociedad que repele hasta en lo físico de ellos y que es muy consciente de sus mentiras embutiditas en ¡Armani!. Mientras viajan en coche gratis total, usan de motos japonesas, se van de cacerías y les sobra maldad. “Chorizos” sin remedio que tienen el mejor programa de Internet para apropiarse del ahorro de los ajenos.
Ahora se anuncia el Apocalipsis Caníbal con una subida de más 400 productos del 8% al 21%, en el IVA. Hasta para “estirar la pata” debemos pagar a la lúgubre funeraria con aroma a rosas quemadas, un 21%. Hay que pagar el comer de 445.000 políticos y sus gastos, además de las panzas de asesores y colegís, con la mitad de población de Alemania, tres veces más numerosos. Con el vademécum descubierto esta semana de que mantenemos a 34 diputados y senadores más de los que reposan su embutidita culera en nuestras instituciones.
Cada día que transcurre, Europa y sus organismos creen menos a España. Saben que, estos despilfarradores, se aferran a su disparate autonómico-político-administrativo, que ni asumen tocarlo, mientras que están devastando a todos los sectores productivos del país y a sus clases sociales. Ayuntamientos, Mancomunidades, Diputaciones, Autonomías, Gobierno Central, Parlamento de Europa, depredadores golfos que llevan décadas viviendo clamorosamente mientras han ido corroyendo la cartera de los que de verdad trabajan y luchan. Una casta de estómagos agradecidos que persigue a ciudadanos, empresarios, trabajadores, periodistas y a todo lo que se interponga en su camino para seguir reproduciéndose en dirigentes; que no son proyección nuestra, sino criaturas de sus jefes políticos.
Han hecho de este país un putiferio vividor de desvergonzados y manifiestamente incompetentes. Un garito donde el ciudadano honrado está escondido en casa, temeroso y cautivo de sus ya escasos recursos, mientras que los mayores sinvergüenzas ostentan el robo, estafan y salen impunes, todos, de sus tropelías.
Con una justicia abúlica que nunca ha funcionado, adherida como lapa al poder político, venal y lenta y que favorecen a los más poderosos, a los que los declaran impunes casi siempre o no les tocan.
La población triturada y con cinco millones de parados es a la que, Montoro, tiene la desvergüenza de dirigirse para confirmarle que, de no seguir vaciándola con impuestos, no habrá para pagar a nadie. O sea mantener su “carajada” institucional. Insuflarles “pasta” a sus desvergonzados socios y compadres que no reconocen un mínimo de ajuste en sus prebendas ni un recorte en el número de cargos y asesores.
Crearon un antisistema de partidos, financiado hasta grados de escándalo, que les viene muy bien para continuar engrosando listas cerradas de enchufados que salen de ínclitos congresos donde se aplaude sin rabiar no al mejor, sino a quien con más seguridad les encumbrará de un puesto a otro, a ser posible hasta la jubilación.
Liberados sindicales y listas cerradas de subvencionados, miles y miles de vagos que no tendrían campo partitocrático de no estar tan bien untados. Son los responsables de haber arruinado nuestra tierra. Y no es de extrañar que, las Fuerzas Armadas, hayan hablado inauditamente y ya sin aguante posible, denunciando la bajeza, el desaire y los inútiles que son y para recordar que han mentido y que, ellas, se deben al pueblo y no al Estado de Partido corrompido.
La marabunta ha rugido de verdad y lo devora todo.







