El equipo fronterizo buscaba este convenio como casi única nueva tabla de salvación dado el dispendio realizado en salarios de entrenadores la temporada pasada sufragando 120.000 € a Roberto Olabe como primer entrenador y 80.000 € a Mikel Antia en calidad de segundo de a bordo en el cuerpo técnico; salarios de jugadores aparte; y todo ello para salvarse de una promoción de descenso en el último partido de la temporada, muy pero muy lejos del ansiado play off de ascenso que se planteaba como objetivo único e insalvable a principio de temporada, cuando todos se las prometían felices.
Queda así solo pendiente saber si el Presidente Ricardo García dedicará esa cuantía a satisfacer todas las mensualidades que quedan pendientes a jugadores y empleados, algunos de los cuales llevan sin cobrar desde Navidades, y que ha llevado a que varios de los jugadores hayan denunciado al Club, que deberá estar al día antes del 30 de Junio próximo, si no desea verse descendido por impago a Tercera División.
Para la Real Sociedad, este nuevo acuerdo supondrá tener preferencia de derecho aunque no de hecho como muchas veces antes se ha probado, a la hora de acometer un hipotético fichaje de cualquier jugador canterano del Real Unión, algo que en las últimas temporadas ha brillado por su ausencia, ya que, como jugador de referencia desde la época de Roberto López Ufarte en 1975, poco fruto aprovechable para el cuadro txuri urdin ha recalado procedente de dicha cantera.







